Tres amigos –Frigerio, Oliverio y Topolino–, un pueblo –cualquiera, pero a la vez no, es la provincia de Buenos Aires, campo y río, llanura y atardeceres despejados–, los vemos atravesar pérdidas, desilusiones, los descubrimientos propios de distintos momentos de la vida. ¿Qué pasa cuando un padre se va? ¿cuándo muere una madre? ¿o un hermano? ¿Qué pasa cuando el pueblo cambia, pero las personas no? ¿Y al revés? Esas miradas que juzgan (no tiene trabajo, no tiene novia, no tiene hijos) y en el centro “lo masculino” siempre en cuestión, ideales vapuleados que siguen promoviendo comportamientos alienantes y desafectados. Frente a esto, la amistad: un lazo al que recurrimos para percibirnos desde un afuera amoroso, pero también crítico. Un afuera íntimo, indispensable en un mundo de conexiones sin relación.

Karina Macció

En una sociedad donde los rituales desaparecen, o mudan su piel de manera impredecible, los tres amigos buscan consuelo en sus recuerdos y, precisamente, en los rituales personales que han creado a lo largo de los años (caminatas, encuentros, llamados telefónicos), con la esperanza de que estos les proporcionen un sentido de pertenencia y de continuidad en un mundo que, alrededor y para su incomodidad, cambia demasiado rápido o permanece invariablemente quieto, inerte. Facundo Bertera refugia a los personajes en su interioridad, en sus pensamientos más profundos, evitando la exposición y la superficialidad, y transforma esa introspección, esa vida interior contemplativa, en un último acto de resistencia.

Mauricio Dreiling

Trenes, mariposas y tortugas - Facundo Bertera

$35.000
Trenes, mariposas y tortugas - Facundo Bertera $35.000

Tres amigos –Frigerio, Oliverio y Topolino–, un pueblo –cualquiera, pero a la vez no, es la provincia de Buenos Aires, campo y río, llanura y atardeceres despejados–, los vemos atravesar pérdidas, desilusiones, los descubrimientos propios de distintos momentos de la vida. ¿Qué pasa cuando un padre se va? ¿cuándo muere una madre? ¿o un hermano? ¿Qué pasa cuando el pueblo cambia, pero las personas no? ¿Y al revés? Esas miradas que juzgan (no tiene trabajo, no tiene novia, no tiene hijos) y en el centro “lo masculino” siempre en cuestión, ideales vapuleados que siguen promoviendo comportamientos alienantes y desafectados. Frente a esto, la amistad: un lazo al que recurrimos para percibirnos desde un afuera amoroso, pero también crítico. Un afuera íntimo, indispensable en un mundo de conexiones sin relación.

Karina Macció

En una sociedad donde los rituales desaparecen, o mudan su piel de manera impredecible, los tres amigos buscan consuelo en sus recuerdos y, precisamente, en los rituales personales que han creado a lo largo de los años (caminatas, encuentros, llamados telefónicos), con la esperanza de que estos les proporcionen un sentido de pertenencia y de continuidad en un mundo que, alrededor y para su incomodidad, cambia demasiado rápido o permanece invariablemente quieto, inerte. Facundo Bertera refugia a los personajes en su interioridad, en sus pensamientos más profundos, evitando la exposición y la superficialidad, y transforma esa introspección, esa vida interior contemplativa, en un último acto de resistencia.

Mauricio Dreiling