Miles de intentos de comienzo que no ensayo porque los va a malograr o enaltecer la Muerte. Luis Chitarroni decía que las mejores biografías son esforzados ejercicios de cifrar un destino. Aquí, sus amigos lo "evocan a sus anchas" mientras él "se esconde, como toda deidad". Leámoslo entonces a campo traviesa, en sus barros y rastrojos, con sus bombachas de campo y alpargatas, también cuando baja a comer en saco de tweed, foulard y barbado en su versión de aristócrata ruso -aunque él se buscara en Chéjov y apareciera en Tolstói-.

Luis Chitarroni ilustró a generaciones, soñó con los Swinging Sixties, habló mil lenguas. Extrañarlo es inevitable, y no solo porque la extravagante vibración térmica de sus construcciones conmueve e intriga, sino porque la rotación incesante de su sintaxis laberíntica produce un síncope de emoción y sentido. Leyendo transversalmente los textos de sus amigos surge, entre todas las siluetas de Chitarroni, una identidad completa y absoluta: la mezcla de lo alto y lo bajo, el sótano del gossip y lo inalcanzable y sublime: sus acertijos.

Este libro reúne 30 textos sobre Luis Chitarroni, entre ellos los de grandes escritores y editores de la Argentina y España que dan testimonio de su vida. Cozarinsky no quiso faltar y ya en el hospital, cinco días antes de morir, envió su texto para Luis, nuestro Ulises borgiano, maestro de la "erudición oscura o denegante", y como él mismo dijo de Aira, un logro nacional inigualable.

CLAUDIA MELNIK

Luis Chitarroni por sus amigos - aavv

$29.000
Luis Chitarroni por sus amigos - aavv $29.000

Miles de intentos de comienzo que no ensayo porque los va a malograr o enaltecer la Muerte. Luis Chitarroni decía que las mejores biografías son esforzados ejercicios de cifrar un destino. Aquí, sus amigos lo "evocan a sus anchas" mientras él "se esconde, como toda deidad". Leámoslo entonces a campo traviesa, en sus barros y rastrojos, con sus bombachas de campo y alpargatas, también cuando baja a comer en saco de tweed, foulard y barbado en su versión de aristócrata ruso -aunque él se buscara en Chéjov y apareciera en Tolstói-.

Luis Chitarroni ilustró a generaciones, soñó con los Swinging Sixties, habló mil lenguas. Extrañarlo es inevitable, y no solo porque la extravagante vibración térmica de sus construcciones conmueve e intriga, sino porque la rotación incesante de su sintaxis laberíntica produce un síncope de emoción y sentido. Leyendo transversalmente los textos de sus amigos surge, entre todas las siluetas de Chitarroni, una identidad completa y absoluta: la mezcla de lo alto y lo bajo, el sótano del gossip y lo inalcanzable y sublime: sus acertijos.

Este libro reúne 30 textos sobre Luis Chitarroni, entre ellos los de grandes escritores y editores de la Argentina y España que dan testimonio de su vida. Cozarinsky no quiso faltar y ya en el hospital, cinco días antes de morir, envió su texto para Luis, nuestro Ulises borgiano, maestro de la "erudición oscura o denegante", y como él mismo dijo de Aira, un logro nacional inigualable.

CLAUDIA MELNIK