Envidia de los poemas ajenos

 

En una versión de la leyenda las sirenas no podían cantar.
Era sólo el cuento de un marinero que pudieran hacerlo.
Entonces a Odiseo, atado al mástil, lo atormentaba
una música que no oía — el mar precipitándose,
el viento ascendente, el hambre de los pájaros lejos de la costa-
y las mujeres mudas recogiendo algas para hacer abono,
al verlo forcejear contra las cuerdas, al ver
el horroroso anhelo en sus ojos, desde el desecho rocoso de una isla
son transformadas para siempre por lo que imaginan
que él imagina, la canción que ellas no cantaron.

 

Home Movies - Robert Hass

$2.500
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Envidia de los poemas ajenos

 

En una versión de la leyenda las sirenas no podían cantar.
Era sólo el cuento de un marinero que pudieran hacerlo.
Entonces a Odiseo, atado al mástil, lo atormentaba
una música que no oía — el mar precipitándose,
el viento ascendente, el hambre de los pájaros lejos de la costa-
y las mujeres mudas recogiendo algas para hacer abono,
al verlo forcejear contra las cuerdas, al ver
el horroroso anhelo en sus ojos, desde el desecho rocoso de una isla
son transformadas para siempre por lo que imaginan
que él imagina, la canción que ellas no cantaron.