Una comunión de violencia. Al fin y al cabo nunca ha sido otra cosa el teatro.
Desde el primer instante de su historia, desde su primera letra, como si hubiese nacido con él, lleva incorporado a ese combate cruento el soporte amoroso que lo compensa, que hace del choque eterno de los conflictos una materia emocionante. El sustrato poético.

Esa paradójica combinación, lo siniestro y lo sublime, es la aleación teatral donde se define todo. Y su proporción, tal vez, su receta más compleja.
Preciosa poesía de la tensión, el teatro de Francisco Lumerman parece haber encontrado la fórmula de su equilibrio
Inquietante y conmovedor.
Las tres piezas que aquí se publican son el ejemplo más acabado.

Mauricio Kartun

El amor es un bien y otras obras - Francisco Lumerman

$25.000
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El amor es un bien y otras obras - Francisco Lumerman $25.000

Una comunión de violencia. Al fin y al cabo nunca ha sido otra cosa el teatro.
Desde el primer instante de su historia, desde su primera letra, como si hubiese nacido con él, lleva incorporado a ese combate cruento el soporte amoroso que lo compensa, que hace del choque eterno de los conflictos una materia emocionante. El sustrato poético.

Esa paradójica combinación, lo siniestro y lo sublime, es la aleación teatral donde se define todo. Y su proporción, tal vez, su receta más compleja.
Preciosa poesía de la tensión, el teatro de Francisco Lumerman parece haber encontrado la fórmula de su equilibrio
Inquietante y conmovedor.
Las tres piezas que aquí se publican son el ejemplo más acabado.

Mauricio Kartun