Una chica que camina etérea y una Basset que se arrastra, como si no tuviera patas. No es con una magdalena, sino con una perra y una canica que la protagonista traza un camino de memoria hacia Lezama, hacia la enfermedad de la madre y hacia sí misma. En ese tránsito, la novela -con su escritura cuidada, contenida, minimalista al extremo- es también una visita a lo que era ser joven en los 90. El rock alternativo (como avisa el epígrafe), el souvenir de un recital, recuerdo de vida previa cuando parecía que en esta ciudad podía construir algo ella, que tiene veinticuatro años y es una chica más en una ciudad que no le pertenece. Una novela sobre la soledad de esa chica, sobre los bordes del sinsentido, sobre la apetencia de amor y sobre el amor por los detalles.

Remembranza de un tiempo en el que fue joven, narrado por un narrador cinematográfico que -como en todo lo que Andi hace- logra que lo escrito puede verse. Un narrador que narra una película en otra lengua y sin subtítulos, con descripciones también cinematográficas, para reclamar la devolución de un tiempo anterior a este y la posibilidad siempre luminosa de un amor.

María Teresa Andruetto

 

Dos o tres días de fiesta - Andi Nachon

$900
Dos o tres días de fiesta - Andi Nachon $900

Una chica que camina etérea y una Basset que se arrastra, como si no tuviera patas. No es con una magdalena, sino con una perra y una canica que la protagonista traza un camino de memoria hacia Lezama, hacia la enfermedad de la madre y hacia sí misma. En ese tránsito, la novela -con su escritura cuidada, contenida, minimalista al extremo- es también una visita a lo que era ser joven en los 90. El rock alternativo (como avisa el epígrafe), el souvenir de un recital, recuerdo de vida previa cuando parecía que en esta ciudad podía construir algo ella, que tiene veinticuatro años y es una chica más en una ciudad que no le pertenece. Una novela sobre la soledad de esa chica, sobre los bordes del sinsentido, sobre la apetencia de amor y sobre el amor por los detalles.

Remembranza de un tiempo en el que fue joven, narrado por un narrador cinematográfico que -como en todo lo que Andi hace- logra que lo escrito puede verse. Un narrador que narra una película en otra lengua y sin subtítulos, con descripciones también cinematográficas, para reclamar la devolución de un tiempo anterior a este y la posibilidad siempre luminosa de un amor.

María Teresa Andruetto