Empecé por pura desfachatez, lo asumo, carencia brutal, ganas de que me pretendan, de que me prendan, de que me paguen, pero al ratito vi que no estaba tan bueno como lo había soñado y entonces escribir sobre, poder escribir sobre empezó a ser la razón para continuar. Hoy ya ni sé si me prostituyo para escribir o si escribo para prostituirme, esa es la verdad. ¿Cuánto sabrían ustedes de la vida por detrás del telón de la profesión más mal hablada del mundo si no fuese por mí? Vengo siendo entrevistada por todos los rincones, invitada a dar conferencias en universidades, a compartir mesas con políticos, a ser tapa de diarios y revistas importantes, a participar de documentales, y no es por casualidad… Quienes encaran ese discurso así, de frente, le duela a quien le duela, son pocas en Brasil, locas como yo.

Pero las cosas van a cambiar. De aquí en adelante, la obscenidad propiamente dicha solo va a estar por decirlo de algún modo de vez en cuando, cuando no se pueda encontrar una palabra más respetable que quepa a la situación. Así quién sabe si el padre de familia no se tome tan a mal verse otra vez aquí citado en medio de mis travesuras.

Y si yo fuera puta - Amara Moira

$2.000
Y si yo fuera puta - Amara Moira $2.000

Empecé por pura desfachatez, lo asumo, carencia brutal, ganas de que me pretendan, de que me prendan, de que me paguen, pero al ratito vi que no estaba tan bueno como lo había soñado y entonces escribir sobre, poder escribir sobre empezó a ser la razón para continuar. Hoy ya ni sé si me prostituyo para escribir o si escribo para prostituirme, esa es la verdad. ¿Cuánto sabrían ustedes de la vida por detrás del telón de la profesión más mal hablada del mundo si no fuese por mí? Vengo siendo entrevistada por todos los rincones, invitada a dar conferencias en universidades, a compartir mesas con políticos, a ser tapa de diarios y revistas importantes, a participar de documentales, y no es por casualidad… Quienes encaran ese discurso así, de frente, le duela a quien le duela, son pocas en Brasil, locas como yo.

Pero las cosas van a cambiar. De aquí en adelante, la obscenidad propiamente dicha solo va a estar por decirlo de algún modo de vez en cuando, cuando no se pueda encontrar una palabra más respetable que quepa a la situación. Así quién sabe si el padre de familia no se tome tan a mal verse otra vez aquí citado en medio de mis travesuras.