«Una morada ambulante, el esperado libro que acaba de publicar la editorial porteña Entropía, reúne una generosa selección, preparada y prologada por Juan F. Comperatore, de los escritos de Marcelo sobre poesía. Aunque el volumen elige con humildad presentarse como una recopilación, lo cierto es que se trata de una sutil y elegante curaduría, que pone a dialogar textos de épocas muy diversas —el más antiguo data de 1978; el último es de 2020— a partir de un recorrido histórico y geográfico que organiza el libro en secciones dedicadas a la poesía europea del siglo XIX; el anglomodernismo del XX; la poesía latinoamericana de Vallejo a Zurita; y la lírica argentina más o menos reciente. Hago hincapié en las virtudes curatoriales del volumen porque, si bien conocía buena parte de los ensayos y reseñas, su lectura sucesiva ofrece una inédita visión de conjunto que me dejó la intuición de haber entrevisto por primera vez de manera más o menos sistemática el pensamiento poético de Cohen.»

 

"La poesía", dice Marcelo Cohen, "es, cuando menos, el intento de romper las paredes del zumbido hegemónico, devolver al texto del mundo su carácter variable y, mediante tratos particulares con la palabra, impedir que las cosas se vuelvan definitivamente opacas y ajenas". Esta idea, articulada sobre una exquisita comprensión de la prosa, orienta y encauza los más de treinta ensayos y artículos aquí reunidos; un modo de aproximarse a la poesía que reconoce en ella su naturaleza impertinente, su obstinada voluntad de cambiar siempre de tema, "su equívoca cualidad de discurso y canto, alumbramiento y representación, molestia y consuelo, objeto y fantasma". 

Escritos con una lucidez y una erudición inusitadas a lo largo de cuatro décadas, estos textos nos llevan de Rilke a Vallejo, de Poung a Mirta Rosenberg, de Wallace Stevens a Louise Glück, de A. R. Ammons a Heberto Padilla, de Larkin a Zurita, de Baudelaire a Alicia Genovese, y la lista sigue, desborda los límites de la lírica, nos confronta con las restricciones y las maravillas del lenguaje. Tal como señala Juan F. Comperatore en su prólogo, los "gustos opíparos" de Cohen sólo reconocen un punto innegociable: la convicción de que "cada vez que uno lee un gran poema tiene menos miedo a la muerte". 

Una morada ambulante - Marcelo Cohen

$24.000
Una morada ambulante - Marcelo Cohen $24.000

«Una morada ambulante, el esperado libro que acaba de publicar la editorial porteña Entropía, reúne una generosa selección, preparada y prologada por Juan F. Comperatore, de los escritos de Marcelo sobre poesía. Aunque el volumen elige con humildad presentarse como una recopilación, lo cierto es que se trata de una sutil y elegante curaduría, que pone a dialogar textos de épocas muy diversas —el más antiguo data de 1978; el último es de 2020— a partir de un recorrido histórico y geográfico que organiza el libro en secciones dedicadas a la poesía europea del siglo XIX; el anglomodernismo del XX; la poesía latinoamericana de Vallejo a Zurita; y la lírica argentina más o menos reciente. Hago hincapié en las virtudes curatoriales del volumen porque, si bien conocía buena parte de los ensayos y reseñas, su lectura sucesiva ofrece una inédita visión de conjunto que me dejó la intuición de haber entrevisto por primera vez de manera más o menos sistemática el pensamiento poético de Cohen.»

 

"La poesía", dice Marcelo Cohen, "es, cuando menos, el intento de romper las paredes del zumbido hegemónico, devolver al texto del mundo su carácter variable y, mediante tratos particulares con la palabra, impedir que las cosas se vuelvan definitivamente opacas y ajenas". Esta idea, articulada sobre una exquisita comprensión de la prosa, orienta y encauza los más de treinta ensayos y artículos aquí reunidos; un modo de aproximarse a la poesía que reconoce en ella su naturaleza impertinente, su obstinada voluntad de cambiar siempre de tema, "su equívoca cualidad de discurso y canto, alumbramiento y representación, molestia y consuelo, objeto y fantasma". 

Escritos con una lucidez y una erudición inusitadas a lo largo de cuatro décadas, estos textos nos llevan de Rilke a Vallejo, de Poung a Mirta Rosenberg, de Wallace Stevens a Louise Glück, de A. R. Ammons a Heberto Padilla, de Larkin a Zurita, de Baudelaire a Alicia Genovese, y la lista sigue, desborda los límites de la lírica, nos confronta con las restricciones y las maravillas del lenguaje. Tal como señala Juan F. Comperatore en su prólogo, los "gustos opíparos" de Cohen sólo reconocen un punto innegociable: la convicción de que "cada vez que uno lee un gran poema tiene menos miedo a la muerte".