La liberación es el tema de su libro de viaje por excelencia, Serafim Ponte Grande, donde la costra de la formación burguesa y conformista es barrida por la utopía del viaje permanente y redentor, por la búsqueda de la plenitud a través de la movilidad. 

Nos cautiva por ser un estallido rabelasiano; especie de suma satírica de la sociedad capitalista en decadencia y, por su carácter de confluencia de temas y tics nacionales, una suerte de Macunaíma urbano.

 Antonio Cándido

Una novela que desarma a la novela desde adentro y expone un Brasil en ebullición, donde la burguesía, el deseo y la identidad nacional se tensan hasta romperse en fragmentos que luego colisionan construyendo un artefacto literario. Restos, registros múltiples, voces superpuestas, cuerpos literarios, escenas que se devoran las carnes las unas a las otras, dejando ver el hueso de una modernidad que no puede nacer sin antes descomponerse.

Burgués errático, funcionario intermitente, viajero, amante y desertor: Serafin es un cuerpo en tránsito por las más de doscientas piezas que hacen a la anti-novela, entre cartas, diarios, escenas teatrales, poemas, anotaciones y desvíos. Es en ese montaje discontinuo que se revela su deriva, el ascenso social, el deseo desbordado, el matrimonio fallido, pero sobre todo su derrumbe. Una parodia feroz del hombre moderno, atrapado entre la imitación europea y una identidad que se le escapa.

La lengua en Serafim Ponte Grande se muerde a sí misma, se corta el labio, se contamina. Oswald la empuja hacia un estado de invención permanente, donde el portugués se deforma, se vuelve plástico, incorpora registros bajos y altos, ironía, obscenidad, lirismo y violencia. El resultado es una prosa de montaje, atravesada por impulsos cinematográficos, cubistas y panfletarios, donde cada fragmento funciona como un latido.

Serafim Ponte Grande - Oswald de Andrade

$24.000
Serafim Ponte Grande - Oswald de Andrade $24.000

La liberación es el tema de su libro de viaje por excelencia, Serafim Ponte Grande, donde la costra de la formación burguesa y conformista es barrida por la utopía del viaje permanente y redentor, por la búsqueda de la plenitud a través de la movilidad. 

Nos cautiva por ser un estallido rabelasiano; especie de suma satírica de la sociedad capitalista en decadencia y, por su carácter de confluencia de temas y tics nacionales, una suerte de Macunaíma urbano.

 Antonio Cándido

Una novela que desarma a la novela desde adentro y expone un Brasil en ebullición, donde la burguesía, el deseo y la identidad nacional se tensan hasta romperse en fragmentos que luego colisionan construyendo un artefacto literario. Restos, registros múltiples, voces superpuestas, cuerpos literarios, escenas que se devoran las carnes las unas a las otras, dejando ver el hueso de una modernidad que no puede nacer sin antes descomponerse.

Burgués errático, funcionario intermitente, viajero, amante y desertor: Serafin es un cuerpo en tránsito por las más de doscientas piezas que hacen a la anti-novela, entre cartas, diarios, escenas teatrales, poemas, anotaciones y desvíos. Es en ese montaje discontinuo que se revela su deriva, el ascenso social, el deseo desbordado, el matrimonio fallido, pero sobre todo su derrumbe. Una parodia feroz del hombre moderno, atrapado entre la imitación europea y una identidad que se le escapa.

La lengua en Serafim Ponte Grande se muerde a sí misma, se corta el labio, se contamina. Oswald la empuja hacia un estado de invención permanente, donde el portugués se deforma, se vuelve plástico, incorpora registros bajos y altos, ironía, obscenidad, lirismo y violencia. El resultado es una prosa de montaje, atravesada por impulsos cinematográficos, cubistas y panfletarios, donde cada fragmento funciona como un latido.