La memoria de un hijo nos lleva hasta la infancia de su madre, que había aprendido a leer en una biblioteca comunista de Venado Tuerto, en Córdoba. De grande se hizo médica para ayudar a los enfermos y entró en la militancia, pero se fue dando un portazo. Lectora de Borges y de Walsh, de Chéjov y de Tolstói, la suya fue también “una biblioteca feminista”. Diego Tatián sigue los rastros de esa lectora y reflexiona sobre la fraternidad, por encima de la ley, la propiedad y la herencia; sobre el eterno retorno del bien y del mal en el mundo; sobre las cosas que nunca se olvidan, aunque no hayan sido escritas. En estas páginas hay una erótica barthesiana de la escritura concebida como una conversación con los vivos y los muertos; la sospecha de que en los libros puede haber algo que en la vida humana falta y la convicción de que es posible encontrarlo leyendo.

Graciela Batticuore

Saber de memoria - Diego Tatián

$22.900
Saber de memoria - Diego Tatián $22.900

La memoria de un hijo nos lleva hasta la infancia de su madre, que había aprendido a leer en una biblioteca comunista de Venado Tuerto, en Córdoba. De grande se hizo médica para ayudar a los enfermos y entró en la militancia, pero se fue dando un portazo. Lectora de Borges y de Walsh, de Chéjov y de Tolstói, la suya fue también “una biblioteca feminista”. Diego Tatián sigue los rastros de esa lectora y reflexiona sobre la fraternidad, por encima de la ley, la propiedad y la herencia; sobre el eterno retorno del bien y del mal en el mundo; sobre las cosas que nunca se olvidan, aunque no hayan sido escritas. En estas páginas hay una erótica barthesiana de la escritura concebida como una conversación con los vivos y los muertos; la sospecha de que en los libros puede haber algo que en la vida humana falta y la convicción de que es posible encontrarlo leyendo.

Graciela Batticuore