Hace más de medio siglo que Darío Argento tomó una antorcha, heredada de Mario Bava, con la certeza de que el miedo puede invocarse no solo con oscuridad, sino con un alucinado caleidoscopio de color.
Destinado a multiplicar asesinos de manos enguantadas y cuchillos de hojas relucientes; testigos atormentados, traicionados por su memoria; y a un calculado zoológico de símbolos, en forma de animales; el creador de obras maestras como "Suspiria", "Rojo profundo", "Tenebre", "El pájaro de las plumas de cristal" siempre supo que la condición hipnótica del giallo es el mejor territorio para cultivar sus decoradas pesadillas.

En todos sus films, y con la dedicación de un obsesivo artesano, Argento se preocupa por activar cada uno de sus mecanismos: que el trauma infantil dispare una perversión, que una música repetitiva y espectral envuelva una plaza vacía, que miles de triángulos de vidrio estallen sobre la piel, y que la geometría de una arquitectura funcione como una retorcida forma de magia.

Suspirá profundo, estás a punto de cruzar el umbral y entrar en la mente de uno de los directores fundamentales del horror moderno. El espanto te espera. Cerrar los ojos está prohibido.

 

Autores: Facundo Baum, Lucio Ferrante, Diego López, Juan Pablo Martínez y José Miccio

Profundo suspiro. El cine de Darío Argento - AAVV

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Hace más de medio siglo que Darío Argento tomó una antorcha, heredada de Mario Bava, con la certeza de que el miedo puede invocarse no solo con oscuridad, sino con un alucinado caleidoscopio de color.
Destinado a multiplicar asesinos de manos enguantadas y cuchillos de hojas relucientes; testigos atormentados, traicionados por su memoria; y a un calculado zoológico de símbolos, en forma de animales; el creador de obras maestras como "Suspiria", "Rojo profundo", "Tenebre", "El pájaro de las plumas de cristal" siempre supo que la condición hipnótica del giallo es el mejor territorio para cultivar sus decoradas pesadillas.

En todos sus films, y con la dedicación de un obsesivo artesano, Argento se preocupa por activar cada uno de sus mecanismos: que el trauma infantil dispare una perversión, que una música repetitiva y espectral envuelva una plaza vacía, que miles de triángulos de vidrio estallen sobre la piel, y que la geometría de una arquitectura funcione como una retorcida forma de magia.

Suspirá profundo, estás a punto de cruzar el umbral y entrar en la mente de uno de los directores fundamentales del horror moderno. El espanto te espera. Cerrar los ojos está prohibido.

 

Autores: Facundo Baum, Lucio Ferrante, Diego López, Juan Pablo Martínez y José Miccio