¿Puede un libro, en el acto de estar siendo leído, funcionar como un dispositivo psicoanalítico?

Sesiones en tiempo presente, sostenidas por conversaciones contemporáneas de temporalidad variable.
Una práctica para analistas: interpretaciones reversibles, roles intercambiables.
La obra se comporta como una experiencia analítica que parte de una hipótesis literaria y propone un juego de roles con más de 700 preguntas.
Un organismo a psicoanalizar, alojado entre el libro y el encuadre que se despliega con la llegada del lector.
Mediante el ánimo compartido de participar, el recorrido se vuelve claro a través de la asociación libre y la metáfora, que emergen al transcurrir la lectura.
En esta sesión, “dejamos acá” no lo dice el analista.

Los psicoanalistas siguen tratando de entender a los artistas, a su vez tienen pase libre a sus mecanismos en la intimidad de los sueños y sus consultorios.
Los artistas que van al psicólogo, rompen el mito de perderse en la adaptabilidad.

Práctica para analistas. lavo los platos un balde de arroz todos me esperan - Laura Beraldi

$28.000
Práctica para analistas. lavo los platos un balde de arroz todos me esperan - Laura Beraldi $28.000

¿Puede un libro, en el acto de estar siendo leído, funcionar como un dispositivo psicoanalítico?

Sesiones en tiempo presente, sostenidas por conversaciones contemporáneas de temporalidad variable.
Una práctica para analistas: interpretaciones reversibles, roles intercambiables.
La obra se comporta como una experiencia analítica que parte de una hipótesis literaria y propone un juego de roles con más de 700 preguntas.
Un organismo a psicoanalizar, alojado entre el libro y el encuadre que se despliega con la llegada del lector.
Mediante el ánimo compartido de participar, el recorrido se vuelve claro a través de la asociación libre y la metáfora, que emergen al transcurrir la lectura.
En esta sesión, “dejamos acá” no lo dice el analista.

Los psicoanalistas siguen tratando de entender a los artistas, a su vez tienen pase libre a sus mecanismos en la intimidad de los sueños y sus consultorios.
Los artistas que van al psicólogo, rompen el mito de perderse en la adaptabilidad.