Piro logra conjugar en un mismo gesto (y a veces en un mismo texto) una curiosidad ciertamente elegante con una no menos elegante (y olímpica) prescindencia. Aquí el interés y el desinterés ya no van a oponerse más; emanan ambos, y por igual, de ese mismo ejercicio del gusto con el que el dandy pone a jugar la pura exquisitez con el puro capricho. Porque el capricho no es mera obcecación cuando del dandy se trata, es el lujo que puede darse al volver soberanos sus gustos, o es hacer de la arbitrariedad un arte de la displicencia. Martín Kohan

Ochenta posiciones - Guillermo Piro

$27.000
Ochenta posiciones - Guillermo Piro $27.000

Piro logra conjugar en un mismo gesto (y a veces en un mismo texto) una curiosidad ciertamente elegante con una no menos elegante (y olímpica) prescindencia. Aquí el interés y el desinterés ya no van a oponerse más; emanan ambos, y por igual, de ese mismo ejercicio del gusto con el que el dandy pone a jugar la pura exquisitez con el puro capricho. Porque el capricho no es mera obcecación cuando del dandy se trata, es el lujo que puede darse al volver soberanos sus gustos, o es hacer de la arbitrariedad un arte de la displicencia. Martín Kohan