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Sobre la autora

Marina Tsvietáieva

Marina Ivánovna Tsvietáieva nació en Moscú en 1892. Vivió en Rusia hasta 1922, año en que se exilió junto con su hija Ariadna para reencontrarse con su marido Seguéi Efron, oficial del ejército blanco. Vivió en Berlín, Praga y París, y regresó a la URSS en 1939, pero se ahorcó dos años después, en 1941, en Elabuga. Se la considera una de las voces líricas rusas más importantes del siglo XX, aunque gran parte de su obra debió ser rescatada por su hija Ariadna del olvido.

 

Una casa con doble vidrio

Noche Mía, rival mía (Llantén, 2017) es una recopilación de los poemas que la poeta rusa Marina Tsvietváieva escribió entre 1915 y 1916. ¿Por qué limitarse a esos dos años? Según explica Natalia Litvinova —quien compiló y tradujo estos poemas—, eso fue porque el libro surgió de una pregunta: ¿Qué escribió Marina Tsvietváieva después de la Primera Guerra Mundial y antes de la Revolución de Octubre? ¿Dónde estaba durante esos años y cómo vivía?

Litvinova llegó a esta selección luego de una investigación sobre la vida de la autora, que incluyó una visita a la casa en la cuál Tsvietváieva vivió en Moscú en esos años: una casa grande, según ella misma parecida a un barco, con una habitación luminosa para sus dos hijas y una con once esquinas para ella. Y, como remarca Litvinova, una casa con doble vidrio, “un espacio amplio para separar el afuera del adentro”.

Esa separación entre lo privado y el afuera puede ser muy ilustrativa para leer la obra de Tsvietváieva: mientras que una Rusia convulsionada la tocaba de cerca a ella y a su familia, Marina escribía cientos de poemas al año con una creatividad implacable.

En esa casa, luego de la revolución, Tsvietváieva viviría la hambruna que la haría vender sus muebles, el frío que la haría vivir dos años en la cocina, y la tragedia de la muerte de su hija menor, Irina, en un albergue al que la entregó con la esperanza de que pudieran cuidarla y alimentarla mejor. Pero antes de eso, antes de que la revolución comenzara, escribió estos poemas.

La poesía de Marina Tsvietváieva

Si la historia de la autora y el contexto histórico parecen suficientes razones para generar curiosidad por su literatura, aún más razones pueden encontrarse en los textos en sí.

La poesía de Tsvietváieva es fresca, lúcida y en cierto sentido adelantada a su época: no duda en cuestionar a la autoridad, a ciertas convenciones o incluso a dios. Sin embargo al mismo tiempo el tono es íntimo. Habla de sus deseos, sus decisiones o su insomnio —de lo que ocurre de el doble vidrio para adentro.

La mejor manera de comprender la fuerza que hay en sus poemas es leerlos: en este sentido, la traducción al castellano de Llantén ayuda, porque acerca el contenido a un lenguaje coloquial, sencillo, familiar. Algunos poemas pueden servir de ejemplo de lo que puede encontrarse en este libro.


Noche mía, rival mía - Marina Ivanovna Tsvietaieva

$500
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Sobre la autora

Marina Tsvietáieva

Marina Ivánovna Tsvietáieva nació en Moscú en 1892. Vivió en Rusia hasta 1922, año en que se exilió junto con su hija Ariadna para reencontrarse con su marido Seguéi Efron, oficial del ejército blanco. Vivió en Berlín, Praga y París, y regresó a la URSS en 1939, pero se ahorcó dos años después, en 1941, en Elabuga. Se la considera una de las voces líricas rusas más importantes del siglo XX, aunque gran parte de su obra debió ser rescatada por su hija Ariadna del olvido.

 

Una casa con doble vidrio

Noche Mía, rival mía (Llantén, 2017) es una recopilación de los poemas que la poeta rusa Marina Tsvietváieva escribió entre 1915 y 1916. ¿Por qué limitarse a esos dos años? Según explica Natalia Litvinova —quien compiló y tradujo estos poemas—, eso fue porque el libro surgió de una pregunta: ¿Qué escribió Marina Tsvietváieva después de la Primera Guerra Mundial y antes de la Revolución de Octubre? ¿Dónde estaba durante esos años y cómo vivía?

Litvinova llegó a esta selección luego de una investigación sobre la vida de la autora, que incluyó una visita a la casa en la cuál Tsvietváieva vivió en Moscú en esos años: una casa grande, según ella misma parecida a un barco, con una habitación luminosa para sus dos hijas y una con once esquinas para ella. Y, como remarca Litvinova, una casa con doble vidrio, “un espacio amplio para separar el afuera del adentro”.

Esa separación entre lo privado y el afuera puede ser muy ilustrativa para leer la obra de Tsvietváieva: mientras que una Rusia convulsionada la tocaba de cerca a ella y a su familia, Marina escribía cientos de poemas al año con una creatividad implacable.

En esa casa, luego de la revolución, Tsvietváieva viviría la hambruna que la haría vender sus muebles, el frío que la haría vivir dos años en la cocina, y la tragedia de la muerte de su hija menor, Irina, en un albergue al que la entregó con la esperanza de que pudieran cuidarla y alimentarla mejor. Pero antes de eso, antes de que la revolución comenzara, escribió estos poemas.

La poesía de Marina Tsvietváieva

Si la historia de la autora y el contexto histórico parecen suficientes razones para generar curiosidad por su literatura, aún más razones pueden encontrarse en los textos en sí.

La poesía de Tsvietváieva es fresca, lúcida y en cierto sentido adelantada a su época: no duda en cuestionar a la autoridad, a ciertas convenciones o incluso a dios. Sin embargo al mismo tiempo el tono es íntimo. Habla de sus deseos, sus decisiones o su insomnio —de lo que ocurre de el doble vidrio para adentro.

La mejor manera de comprender la fuerza que hay en sus poemas es leerlos: en este sentido, la traducción al castellano de Llantén ayuda, porque acerca el contenido a un lenguaje coloquial, sencillo, familiar. Algunos poemas pueden servir de ejemplo de lo que puede encontrarse en este libro.