¿Son antitéticas las neurociencias y la salud mental (SM)? Por supuesto que no. Mientras que las primeras implican un conjunto de saberes, metodologías y conceptos, la SM remite a un campo de prácticas sociales, clínicas y políticas, de gran complejidad: un territorio de disputas y conflicto por demás amplio, pero que excluye cualquier forma de pensamiento único.

¿Es incompatible una intervención desde las neurociencias en el campo de la SM? También la respuesta es negativa, y la motivación de este libro no es una crítica infundada ni directa a la amplia variedad de saberes, técnicas y avances en neurociencias. No obstante, es condición para lo anterior que las neurociencias –quienes las practican, referencian y/o utilizan– admitan también como propia la complejidad de este campo de prácticas.

Sobre todo, la asunción de que toda práctica en salud y SM será clínica a condición de incluir como piezas centrales el resguardo de los derechos humanos, el respeto y la búsqueda de la dignidad de las personas usuarias: lo propio de la singularidad. Por ello planteamos que existe una discusión ulterior pero que en nada debe ser pospuesta: interrogar las concepciones del sujeto de nuestras prácticas.

Neurocientismo o salud mental - AA. VV.

$25.800
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¿Son antitéticas las neurociencias y la salud mental (SM)? Por supuesto que no. Mientras que las primeras implican un conjunto de saberes, metodologías y conceptos, la SM remite a un campo de prácticas sociales, clínicas y políticas, de gran complejidad: un territorio de disputas y conflicto por demás amplio, pero que excluye cualquier forma de pensamiento único.

¿Es incompatible una intervención desde las neurociencias en el campo de la SM? También la respuesta es negativa, y la motivación de este libro no es una crítica infundada ni directa a la amplia variedad de saberes, técnicas y avances en neurociencias. No obstante, es condición para lo anterior que las neurociencias –quienes las practican, referencian y/o utilizan– admitan también como propia la complejidad de este campo de prácticas.

Sobre todo, la asunción de que toda práctica en salud y SM será clínica a condición de incluir como piezas centrales el resguardo de los derechos humanos, el respeto y la búsqueda de la dignidad de las personas usuarias: lo propio de la singularidad. Por ello planteamos que existe una discusión ulterior pero que en nada debe ser pospuesta: interrogar las concepciones del sujeto de nuestras prácticas.