Este libro de Dziga Vertov, el padre del documental moderno, reúne fragmentos de sus diarios del período que se extiende desde 1924 a 1953, artículos sobre la poética del Cine-Ojo, la célebre “Carta para Jane” y tres guiones de Jean-Luc Godard: Viento del Este, Pravda y Luchas en Italia. Todos textos impregnados de la mirada reflexiva sobre la función política del cine que, con su teoría Kino-Pravda (Cine-Verdad) inspiró prácticas y teorías cinematográficas posteriores. Según Dziga Vertov, el contacto directo del ojo de la cámara con el evento filmado (Cine-Ojo) proporciona la verdadera realidad. Su cine experimental utilizó a la cámara como un ojo fílmico más perfecto que el humano. Gracias a la combinación de imágenes, perspectivas imposibles y puntos de vista diversos, habilitó otra forma de ver las cosas y una nueva percepción del mundo. Vertov fue de los primeros en plantearse el cine como una forma de hacer revolución para activar conciencias. Frente a la “estética burguesa” de Eisenstein, Vertov fue un verdadero cineasta bolchevique. Es revolución en forma y contenido, búsqueda de la verdad, utopía y vanguardia. Memorias de un cineasta bolchevique es un libro imprescindible para la biblioteca de los cinéfilos.

Memorias de un cineasta bolchevique - Jean-Luc Godard

$29.900
Memorias de un cineasta bolchevique - Jean-Luc Godard $29.900

Este libro de Dziga Vertov, el padre del documental moderno, reúne fragmentos de sus diarios del período que se extiende desde 1924 a 1953, artículos sobre la poética del Cine-Ojo, la célebre “Carta para Jane” y tres guiones de Jean-Luc Godard: Viento del Este, Pravda y Luchas en Italia. Todos textos impregnados de la mirada reflexiva sobre la función política del cine que, con su teoría Kino-Pravda (Cine-Verdad) inspiró prácticas y teorías cinematográficas posteriores. Según Dziga Vertov, el contacto directo del ojo de la cámara con el evento filmado (Cine-Ojo) proporciona la verdadera realidad. Su cine experimental utilizó a la cámara como un ojo fílmico más perfecto que el humano. Gracias a la combinación de imágenes, perspectivas imposibles y puntos de vista diversos, habilitó otra forma de ver las cosas y una nueva percepción del mundo. Vertov fue de los primeros en plantearse el cine como una forma de hacer revolución para activar conciencias. Frente a la “estética burguesa” de Eisenstein, Vertov fue un verdadero cineasta bolchevique. Es revolución en forma y contenido, búsqueda de la verdad, utopía y vanguardia. Memorias de un cineasta bolchevique es un libro imprescindible para la biblioteca de los cinéfilos.