El malincho era un pibe de los más hermoso en este condenado mundo. Su belleza brutal apenas desdibujada por su apariencia desdeñada. Un ardiente potrillo salvaje al que me habría montado a cada instante para huir de este universo. Pero quizá vinieron días que él ni podría ni haber imaginado.

Ioshua es un romántico. Por supuesto que escribe de chupar pija y tomar merca, de padres golpeadores y barrios violentos, pero el sentimiento central de su arte es la ternura, que se abre a pesar del mundo áspero que la rodea. Tiene una sensibilidad que muchas veces encuentra su vehículo en tragar leche y en ese sentido Ioshua deja algo en claro: el sexo puede ser crudo y tierno al mismo tiempo.
Ioshua, además, no es cursi. Su dulzura sobrevive a las tragedias personales, familiares y colectivas. Incluso se podría decir que esa sed de amor estaba impulsada por el dolor de su historia.
Ioshua también impacta por su elocuencia y sus ideas. Su perspectiva de clase ligada a la orientación sexual, su crítica a la adhesión casi unánime del colectivo LGBTI al kirchnerismo, su rechazo a la “farsa gay friendly” y su arenga: “griten putos griten”.

Ioshua es sobre todo, honesto. No importa cuánto estás de acuerdo con él o si tuviste una vida parecida. Su sinceridad te pasa por encima.

 

Malincho y Otros Relatos - Ioshua

$690
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El malincho era un pibe de los más hermoso en este condenado mundo. Su belleza brutal apenas desdibujada por su apariencia desdeñada. Un ardiente potrillo salvaje al que me habría montado a cada instante para huir de este universo. Pero quizá vinieron días que él ni podría ni haber imaginado.

Ioshua es un romántico. Por supuesto que escribe de chupar pija y tomar merca, de padres golpeadores y barrios violentos, pero el sentimiento central de su arte es la ternura, que se abre a pesar del mundo áspero que la rodea. Tiene una sensibilidad que muchas veces encuentra su vehículo en tragar leche y en ese sentido Ioshua deja algo en claro: el sexo puede ser crudo y tierno al mismo tiempo.
Ioshua, además, no es cursi. Su dulzura sobrevive a las tragedias personales, familiares y colectivas. Incluso se podría decir que esa sed de amor estaba impulsada por el dolor de su historia.
Ioshua también impacta por su elocuencia y sus ideas. Su perspectiva de clase ligada a la orientación sexual, su crítica a la adhesión casi unánime del colectivo LGBTI al kirchnerismo, su rechazo a la “farsa gay friendly” y su arenga: “griten putos griten”.

Ioshua es sobre todo, honesto. No importa cuánto estás de acuerdo con él o si tuviste una vida parecida. Su sinceridad te pasa por encima.