Entre lo virtual y su actualización, el lazo en la duración pasa por la memoria. El pasado se prolonga en el presente gracias a ella. La memoria preserva el haber-sido y sus potencialidades que sobrevienen en lo actual. Deleuze insiste en este gran aporte de Bergson que des-lineariza la concepción tradicional del tiempo y rompe con la simple lógica de sucesión de momentos separados los unos de los otros: “el pasado no se constituye después de haber sido presente, sino que coexiste con sí mismo como presente”. La valorización de lo virtual en lo actual que hace habitar en un mismo momento el pasado y el presente conduce a Bergson a preconizar el élan creador, que permite liberarse de los hábitos: “Un tema lírico recorre toda la obra de Bergson: un verdadero canto en honor a lo nuevo, lo imprevisible, la invención, la libertad”. Bergson orienta a Deleuze hacia una filosofía de la diferencia, como operación de la vida. Y encuentra justamente en La evolución creadora la realización de ese programa: “El élan vital es la duración que se diferencia”. [1] Deleuze no se limita sin embargo a retomar simplemente la temática bergsoniana, sino que opera un desplazamiento decisivo del vitalismo al “diferencialismo”. En sus cursos de 1960, acerca a Freud a Bergson que se encuentra en la misma postura al asignar una libertad de la novedad y la memoria en una función vuelta hacia el futuro: “Más pasado = más futuro, es decir, libertad. La memoria es siempre una contracción del pasado en el presente”. Para Deleuze, no se trata de recaer en una forma de dualismo, sino de hacer valer las líneas de la diferencia según los movimientos de diferenciación. Al dualismo clásico en la tradición filosófica entre el sujeto de la representación y el objeto representado que retoma a su manera la fenomenología, Bersgon y después Deleuze oponen otra vía, monista, según la cual la conciencia no sería “conciencia de algo”, pues la conciencia es algo. En lo que respecta a la experiencia, ella no está hecha de mixtos en los cuales el sujeto evoluciona, lo que implica por parte del filósofo recurrir a la intuición como método: “el rol de la intuición es descomponer estos mixtos, reencontrar los «puros»”. (François Dosse)

[1] Gilles Deleuze, “Cours sur le chapitre III de L’évolution créatrice de Bergson”, en Worms dir., Annales bergsoniennes II, Bergson, Deleuze, la phénoménologie. París, PUF, 2004, p. 169.

 

*** Consultar por stock ***

Lo actual y lo virtual - Gilles Deleuze

$550
Lo actual y lo virtual - Gilles Deleuze $550

Entre lo virtual y su actualización, el lazo en la duración pasa por la memoria. El pasado se prolonga en el presente gracias a ella. La memoria preserva el haber-sido y sus potencialidades que sobrevienen en lo actual. Deleuze insiste en este gran aporte de Bergson que des-lineariza la concepción tradicional del tiempo y rompe con la simple lógica de sucesión de momentos separados los unos de los otros: “el pasado no se constituye después de haber sido presente, sino que coexiste con sí mismo como presente”. La valorización de lo virtual en lo actual que hace habitar en un mismo momento el pasado y el presente conduce a Bergson a preconizar el élan creador, que permite liberarse de los hábitos: “Un tema lírico recorre toda la obra de Bergson: un verdadero canto en honor a lo nuevo, lo imprevisible, la invención, la libertad”. Bergson orienta a Deleuze hacia una filosofía de la diferencia, como operación de la vida. Y encuentra justamente en La evolución creadora la realización de ese programa: “El élan vital es la duración que se diferencia”. [1] Deleuze no se limita sin embargo a retomar simplemente la temática bergsoniana, sino que opera un desplazamiento decisivo del vitalismo al “diferencialismo”. En sus cursos de 1960, acerca a Freud a Bergson que se encuentra en la misma postura al asignar una libertad de la novedad y la memoria en una función vuelta hacia el futuro: “Más pasado = más futuro, es decir, libertad. La memoria es siempre una contracción del pasado en el presente”. Para Deleuze, no se trata de recaer en una forma de dualismo, sino de hacer valer las líneas de la diferencia según los movimientos de diferenciación. Al dualismo clásico en la tradición filosófica entre el sujeto de la representación y el objeto representado que retoma a su manera la fenomenología, Bersgon y después Deleuze oponen otra vía, monista, según la cual la conciencia no sería “conciencia de algo”, pues la conciencia es algo. En lo que respecta a la experiencia, ella no está hecha de mixtos en los cuales el sujeto evoluciona, lo que implica por parte del filósofo recurrir a la intuición como método: “el rol de la intuición es descomponer estos mixtos, reencontrar los «puros»”. (François Dosse)

[1] Gilles Deleuze, “Cours sur le chapitre III de L’évolution créatrice de Bergson”, en Worms dir., Annales bergsoniennes II, Bergson, Deleuze, la phénoménologie. París, PUF, 2004, p. 169.

 

*** Consultar por stock ***