«Busco en mi memoria y trato de recordar

veo el vaso y digo vaso huelo jazmín

digo jazmín acaricio tu espalda digo espalda

¿no habrá otro modo de nombrar

de llamar a las cosas por su nombre?»

La palabra es la clave y el origen, la palabra es acción: para el poeta decir es acceder a la certeza de la existencia y a la posibilidad de argumentarla. En este libro de Yaki Setton, el desafío del cuerpo es vivir, el de la mente ordenar, y el reto mayor que enfrenta la voluntad poética se centra en el hallazgo de un nombre propio que no carezca de sentido. Puestos así a desentrañar la memoria del nombre, los poemas enumeran, en su repetición casi infinita, en su duda y su incerteza, la multiplicidad que subyace en cada orden, en cada identidad, en cada lugar en el mundo.

«¿Y si el cuerpo es sólo un cuerpo que se mueve sin vida?

¿y si el nombre es sólo un nombre que carece de sentido?

El calor que te dice estás vivo dice estás vivo pero no

no hay nada que asegure este mundo de sujetos y de cosas»

 

La apariencia de lo espléndido - Yaki Setton

$16.000
La apariencia de lo espléndido - Yaki Setton $16.000

«Busco en mi memoria y trato de recordar

veo el vaso y digo vaso huelo jazmín

digo jazmín acaricio tu espalda digo espalda

¿no habrá otro modo de nombrar

de llamar a las cosas por su nombre?»

La palabra es la clave y el origen, la palabra es acción: para el poeta decir es acceder a la certeza de la existencia y a la posibilidad de argumentarla. En este libro de Yaki Setton, el desafío del cuerpo es vivir, el de la mente ordenar, y el reto mayor que enfrenta la voluntad poética se centra en el hallazgo de un nombre propio que no carezca de sentido. Puestos así a desentrañar la memoria del nombre, los poemas enumeran, en su repetición casi infinita, en su duda y su incerteza, la multiplicidad que subyace en cada orden, en cada identidad, en cada lugar en el mundo.

«¿Y si el cuerpo es sólo un cuerpo que se mueve sin vida?

¿y si el nombre es sólo un nombre que carece de sentido?

El calor que te dice estás vivo dice estás vivo pero no

no hay nada que asegure este mundo de sujetos y de cosas»