Los borrachos. ¡Pobrecitos los borrachos! Otro chico del taller dijo que se imaginaba perfectamente una ciudad rebosante de porrones. Una ciudad que, vista desde el aire, con todas sus luces apagadas, igual podría brillar en la oscuridad. Eso dio inicio a una conversación sobre la vista aérea de la ciudad durante la noche. Imaginemos que todo está apagado, propuso el coordinador, y que las luces son los porrones. ¿Y los autos que llevan envases adentro? Sería como llevar una linterna prendida abajo del asiento, dijo otro. Los envases deberían ir de culo, en lugar de los faros. Los porrones iluminando el camino.

 

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Historia Oral De La Cerveza - Francisco Bitar

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