“Lo aceptó hace mucho tiempo. Le da igual. Que lo entienda quien pueda. Concesiones, compromisos, jamás. Él no conoce otra historia que la del conflicto permanente entre la especie y el individuo, que busca obstinadamente, como el animal salvaje que recorre sin cesar los barrotes de su jaula día tras día, como si fuese una consigna, vaga de puerta en puerta y luego se extingue.”

En el invierno de 1965, Jean-Luc Godard invita al periodista Michel Vianey a acompañarlo en el rodaje de Masculino feminino. Impregnado de la inspiración creativa que lo rodea, nace un libro singular. Mezcla de diario de rodaje, autoficción y ensayo literario, este testimonio único registra el ambiente del rodaje, la energía y la insubordinación creativa, y un París en plena efervescencia cultural.
Rebautizado Edmond, el legendario director aparece como una figura esquiva y fascinante: inaccesible tras sus gafas oscuras y, a la vez, cercano y humano. Vianey capta el caos creativo y la intimidad de un cine que estaba reinventando el lenguaje narrativo, donde verdad y ficción se entrelazan en un tono fragmentario que refleja la propia libertad formal de las películas de la nouvelle vague.

Esperando a Godard - Michel Vianey

$24.900
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“Lo aceptó hace mucho tiempo. Le da igual. Que lo entienda quien pueda. Concesiones, compromisos, jamás. Él no conoce otra historia que la del conflicto permanente entre la especie y el individuo, que busca obstinadamente, como el animal salvaje que recorre sin cesar los barrotes de su jaula día tras día, como si fuese una consigna, vaga de puerta en puerta y luego se extingue.”

En el invierno de 1965, Jean-Luc Godard invita al periodista Michel Vianey a acompañarlo en el rodaje de Masculino feminino. Impregnado de la inspiración creativa que lo rodea, nace un libro singular. Mezcla de diario de rodaje, autoficción y ensayo literario, este testimonio único registra el ambiente del rodaje, la energía y la insubordinación creativa, y un París en plena efervescencia cultural.
Rebautizado Edmond, el legendario director aparece como una figura esquiva y fascinante: inaccesible tras sus gafas oscuras y, a la vez, cercano y humano. Vianey capta el caos creativo y la intimidad de un cine que estaba reinventando el lenguaje narrativo, donde verdad y ficción se entrelazan en un tono fragmentario que refleja la propia libertad formal de las películas de la nouvelle vague.