La inserción laboral de las familias okinawenses en Buenos Aires entre 1945 y 1970

¿Alguna vez tuvieron la posibilidad de conversar con un okinawense? Sólo tomar contacto con ellos es una experiencia de cariño y sabiduría que todos deberían experimentar ¿Alguna vez visitaron la casa de una familia okinawense? Aprenderían cosas inimaginables relacionadas a una cultura tierna y peculiar con miles de años de historia detrás ¿Alguna vez analizaron las estructuras de trabajo dentro de una tintorería o bien han hablado de trabajo con un okinawense? Les aseguro que el nivel de admiración hacia una comprensión del trabajo única en Occidente sería altísimo.

La inserción laboral de la comunidad okinawense en Argentina es una constante experiencia de aprendizaje. Encarnan una identidad sumamente excepcional producto de una serie de factores: una isla con una ubicación geográfica estratégica en términos geopolíticos, una relación ambigua con Japón, una cercanía comprometida con China, más de veinte años de ocupación estadounidense y una cultura que los distingue del resto de las prefecturas.

Aquellos que emigraron de la Isla entre 1945 y 1970, fueron okinawenses intentando una mejor vida en lugares como nuestro país. Huían de una ocupación injusta para ellos, anhelando una mejor Okinawa en el futuro. Tenían una idea clara de lo que pretendían, no eran improvisados. Sabían sobre sus virtudes y las resistencias que sufrirían en las sociedades de recepción. Sin embargo, había algo que no sabían ni esperaban: encontrarse en Argentina una sociedad que los abrazó sin hostilidades y los quiso para siempre.

Entrañables trabajadores - Martín Saiz

$37.000
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La inserción laboral de las familias okinawenses en Buenos Aires entre 1945 y 1970

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La inserción laboral de la comunidad okinawense en Argentina es una constante experiencia de aprendizaje. Encarnan una identidad sumamente excepcional producto de una serie de factores: una isla con una ubicación geográfica estratégica en términos geopolíticos, una relación ambigua con Japón, una cercanía comprometida con China, más de veinte años de ocupación estadounidense y una cultura que los distingue del resto de las prefecturas.

Aquellos que emigraron de la Isla entre 1945 y 1970, fueron okinawenses intentando una mejor vida en lugares como nuestro país. Huían de una ocupación injusta para ellos, anhelando una mejor Okinawa en el futuro. Tenían una idea clara de lo que pretendían, no eran improvisados. Sabían sobre sus virtudes y las resistencias que sufrirían en las sociedades de recepción. Sin embargo, había algo que no sabían ni esperaban: encontrarse en Argentina una sociedad que los abrazó sin hostilidades y los quiso para siempre.