Pasolini escribe: “lucha…, lucha…, lucha…”. Viceral, lateral, impredecible, es el francotirador. Tirando desde la presa escrita, apunta sobre el delito y la policía, sobre la TV y la droga, sobre la técnica y la multitud. Escribe contra todo conformismo de izquierda a derecha. Tira a matar contra el racismo en alza, reniega del estigma hacia cualquier otro, campesino, negro, homosexual. Revive el grito que ya gritó: “Soy comunista y homosexual”. Y relanza un plan vital que va por más, saltando entre las ruinas de la batalla como supo saltar al cristianismo. El más místico es el más racional, un Pasolini insoportable para sus contemporáneos. Crónicas, reseñas, entrevistas contra todos: lectores sabiondos y moralistas, el presidente de Italia, el Papa y los jóvenes revolucionarios; y también contra todo: el terror, el nuevo tipo de poder “post-humanista”, las vanguardias iluminadas. Es un sobreviviente gritando a tiros el parte de la batalla perdida que en pleno Mayo del 68. Siente, a contrapelo de los suyos, que hay “jóvenes que no quieren nada de la vida” y “pobrecitos padres cada día más vulnerables”. Como el más impopular de los intelectuales, esas figuras que él ve ya bufonescas, escribe para comprender y trastocar ese sueño pesadillesco de un futuro que se ve cada vez más cercano porque es nuestro presente. Condenado a morir en combate, Pasolini escribe: “lucha…, lucha…, lucha…”.

El caos - Pier Paolo Pasolini

$2.500
El caos - Pier Paolo Pasolini $2.500

Pasolini escribe: “lucha…, lucha…, lucha…”. Viceral, lateral, impredecible, es el francotirador. Tirando desde la presa escrita, apunta sobre el delito y la policía, sobre la TV y la droga, sobre la técnica y la multitud. Escribe contra todo conformismo de izquierda a derecha. Tira a matar contra el racismo en alza, reniega del estigma hacia cualquier otro, campesino, negro, homosexual. Revive el grito que ya gritó: “Soy comunista y homosexual”. Y relanza un plan vital que va por más, saltando entre las ruinas de la batalla como supo saltar al cristianismo. El más místico es el más racional, un Pasolini insoportable para sus contemporáneos. Crónicas, reseñas, entrevistas contra todos: lectores sabiondos y moralistas, el presidente de Italia, el Papa y los jóvenes revolucionarios; y también contra todo: el terror, el nuevo tipo de poder “post-humanista”, las vanguardias iluminadas. Es un sobreviviente gritando a tiros el parte de la batalla perdida que en pleno Mayo del 68. Siente, a contrapelo de los suyos, que hay “jóvenes que no quieren nada de la vida” y “pobrecitos padres cada día más vulnerables”. Como el más impopular de los intelectuales, esas figuras que él ve ya bufonescas, escribe para comprender y trastocar ese sueño pesadillesco de un futuro que se ve cada vez más cercano porque es nuestro presente. Condenado a morir en combate, Pasolini escribe: “lucha…, lucha…, lucha…”.