De la materia en forma de sonido (audisea 2017) donde la materia de la ciudad (notas periodísticas, textos clásicos, recetas, personajes, dioses, conflictos de clase, abusos de poder, huelgas, manifestaciones y datos) se levanta en olas gigantescas “en forma de sonido, en forma de la rabia eléctrica del metro”. El poeta se sirve de la tradición “me abro la garganta con esa espada ajena y nadie cree que pueda cambiar nada” y de la experimentación métrica para pasar de la indignación al festejo—celebrante—“no olvides que te escribo para hacerte reír”. La ironía y la rima son los instrumentos que De Pablo elige para construir poemas que hablan a la multitud “del centro tuyo tu rabia, de mi arenga vulva y labia” en himnos, en cantos a coro.

 

INSTRUMENTOS (ÓSCAR DE PABLO)

De mi padre, San Jorge y el dragón, el tiempo inoportuno
articuló una misma sintaxis giratoria, con la que en las mañanas
pronuncio mi condena, soy mi reprobación, el fracaso del
árbol que mi padre sembrara
para dar otros frutos, por Saint George, por san Jordi. Soy culpa
en los rosales de la lengua. Yo soy mis instrumentos, pero
mis instrumentos
no los conoce nadie. Los instrumentos tuyos, padre mío, en
cambio me vigilan desde el escudo de armas: historial
crediticio
de la cruz y la espada, el fuego color verde en el hocico
del súper-yo y su brazo con guantelete verde, con la verde
corbata
de la jurisprudencia
brillando en la armadura de ese cobre
bellamente oxidado, de escamas verde cobre y, una vez más,
la espada
que se hunde cada día en su propio pescuezo de almidón y de
seda
de caballero andante y reptil gigantesco
y culpa en los rosales de la lengua española. Y creo ser la
sintaxis
giratoria
en la que se articulan las voces destempladas
de mi padre, San Jorge y el dragón.
Delante de mi padre, San Jorge y el dragón, mi pánico al
dragón,
mi muy escaso gusto por escudos y espadas, me han forzado
hasta hoy a cargar esta herencia, a ser como la herencia. Por
san Jordi y el mito. Mito catalanista. Catalanista, mato. Me
mato cada día, yo dragón, yo San Jorge, y me abro la garganta
con esa espada ajena
y nadie cree que pueda
cambiar nada. Pero mis instrumentos
no los conoce nadie.
Pero mis instrumentos
no los conoce nadie: Yo soy mis instrumentos. Hoy dejaré caer
espada y guantelete
para empuñar sonriendo un prosaico taladro con mis manos
de niño. Conectaré el taladro, con mis manos de niño, para
matar, con un golpe de broca, esa sintaxis verde, esa rueda
dentada en la que se articulan, matándose, las sombras
de mi padre, San Jorge y el dragón.

 

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De la materia en forma de sonido - Óscar De Pablo

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De la materia en forma de sonido (audisea 2017) donde la materia de la ciudad (notas periodísticas, textos clásicos, recetas, personajes, dioses, conflictos de clase, abusos de poder, huelgas, manifestaciones y datos) se levanta en olas gigantescas “en forma de sonido, en forma de la rabia eléctrica del metro”. El poeta se sirve de la tradición “me abro la garganta con esa espada ajena y nadie cree que pueda cambiar nada” y de la experimentación métrica para pasar de la indignación al festejo—celebrante—“no olvides que te escribo para hacerte reír”. La ironía y la rima son los instrumentos que De Pablo elige para construir poemas que hablan a la multitud “del centro tuyo tu rabia, de mi arenga vulva y labia” en himnos, en cantos a coro.

 

INSTRUMENTOS (ÓSCAR DE PABLO)

De mi padre, San Jorge y el dragón, el tiempo inoportuno
articuló una misma sintaxis giratoria, con la que en las mañanas
pronuncio mi condena, soy mi reprobación, el fracaso del
árbol que mi padre sembrara
para dar otros frutos, por Saint George, por san Jordi. Soy culpa
en los rosales de la lengua. Yo soy mis instrumentos, pero
mis instrumentos
no los conoce nadie. Los instrumentos tuyos, padre mío, en
cambio me vigilan desde el escudo de armas: historial
crediticio
de la cruz y la espada, el fuego color verde en el hocico
del súper-yo y su brazo con guantelete verde, con la verde
corbata
de la jurisprudencia
brillando en la armadura de ese cobre
bellamente oxidado, de escamas verde cobre y, una vez más,
la espada
que se hunde cada día en su propio pescuezo de almidón y de
seda
de caballero andante y reptil gigantesco
y culpa en los rosales de la lengua española. Y creo ser la
sintaxis
giratoria
en la que se articulan las voces destempladas
de mi padre, San Jorge y el dragón.
Delante de mi padre, San Jorge y el dragón, mi pánico al
dragón,
mi muy escaso gusto por escudos y espadas, me han forzado
hasta hoy a cargar esta herencia, a ser como la herencia. Por
san Jordi y el mito. Mito catalanista. Catalanista, mato. Me
mato cada día, yo dragón, yo San Jorge, y me abro la garganta
con esa espada ajena
y nadie cree que pueda
cambiar nada. Pero mis instrumentos
no los conoce nadie.
Pero mis instrumentos
no los conoce nadie: Yo soy mis instrumentos. Hoy dejaré caer
espada y guantelete
para empuñar sonriendo un prosaico taladro con mis manos
de niño. Conectaré el taladro, con mis manos de niño, para
matar, con un golpe de broca, esa sintaxis verde, esa rueda
dentada en la que se articulan, matándose, las sombras
de mi padre, San Jorge y el dragón.

 

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