En su escritura, la poeta aprendió del haiku japonés el ritmo concentrado del acontecer (“Tibio limón / curvando el destino / de una mano”) y del limerick inglés pulsó el absurdo de un acto inesperado: “Morder con la facilidad / de un caballo / no siendo / caballo”.  La poeta contempla lo real como una extranjera que traduce a su lengua propia lo que damos por sentado en el idioma común: “Donde las plumas / tuercen los dedos. / Ahí, amanecer”. Y toma una instantánea de improviso y cambia la música de lugar: “En mi ciudad / los padres pasean / jaulas con animales / dorados”.  Así la lengua misma se da vuelta como un guante que se mira del revés. María Aranguren hace magia en la brevedad amarillista de este breviario: su poesía de lo mínimo incrementa y dilata el mundo.

Jorge Monteleone

 

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Brevario Amarillo - María Aranguren

$550
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En su escritura, la poeta aprendió del haiku japonés el ritmo concentrado del acontecer (“Tibio limón / curvando el destino / de una mano”) y del limerick inglés pulsó el absurdo de un acto inesperado: “Morder con la facilidad / de un caballo / no siendo / caballo”.  La poeta contempla lo real como una extranjera que traduce a su lengua propia lo que damos por sentado en el idioma común: “Donde las plumas / tuercen los dedos. / Ahí, amanecer”. Y toma una instantánea de improviso y cambia la música de lugar: “En mi ciudad / los padres pasean / jaulas con animales / dorados”.  Así la lengua misma se da vuelta como un guante que se mira del revés. María Aranguren hace magia en la brevedad amarillista de este breviario: su poesía de lo mínimo incrementa y dilata el mundo.

Jorge Monteleone

 

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