Un hombre “con el corazón frenado” por la pérdida, mira desde la ventana de un café. Recuerda, registra el afuera, toma notas contra el olvido. En su cuaderno escribe y recupera los caminos sensibles a los que lo impulsaron otros poetas y lecturas. La escritura es en este libro la vía posible para avanzar y dar un paso hacia la transformación de la pena; es decir, las palabras son el pasaje seguro hacia el lugar del contraste y la concesión propuesta desde el título A pesar de los días. Lejos de un tono elegíaco, más allá del dolor y el despojo del tiempo presente, hay fulguraciones aisladas que funcionan como pequeños refugios a los que aferrarse para no zozobrar. A través de una forma novedosa en la poética de Mario Nosotti -fragmentos breves y graves, anti epigramáticos, que yuxtaponen mínimas escenas-, el sentido en este libro va haciendo su aparición de a poco y por espasmos. Como si fuera una piedra obturando la garganta, la puntuación interrumpe la voz por sintagmas, y hace de cada poema en prosa una pequeña caja saqueada por la angustia. Sin embargo, con cada conclusión de la voz en esas pausas repentinas, las imágenes se abren y dejan aflorar nuevas tonalidades tras la niebla.

A pesar de los días - Mario Nosotti

$20.000
A pesar de los días - Mario Nosotti $20.000

Un hombre “con el corazón frenado” por la pérdida, mira desde la ventana de un café. Recuerda, registra el afuera, toma notas contra el olvido. En su cuaderno escribe y recupera los caminos sensibles a los que lo impulsaron otros poetas y lecturas. La escritura es en este libro la vía posible para avanzar y dar un paso hacia la transformación de la pena; es decir, las palabras son el pasaje seguro hacia el lugar del contraste y la concesión propuesta desde el título A pesar de los días. Lejos de un tono elegíaco, más allá del dolor y el despojo del tiempo presente, hay fulguraciones aisladas que funcionan como pequeños refugios a los que aferrarse para no zozobrar. A través de una forma novedosa en la poética de Mario Nosotti -fragmentos breves y graves, anti epigramáticos, que yuxtaponen mínimas escenas-, el sentido en este libro va haciendo su aparición de a poco y por espasmos. Como si fuera una piedra obturando la garganta, la puntuación interrumpe la voz por sintagmas, y hace de cada poema en prosa una pequeña caja saqueada por la angustia. Sin embargo, con cada conclusión de la voz en esas pausas repentinas, las imágenes se abren y dejan aflorar nuevas tonalidades tras la niebla.