Este libro está escrito con sabiduría acumulada, son poemas que sólo se pueden escribir desde un tiempo vivido, meditado, usado con generosidad y recorrido con intensidad. Zurita lo sabe y lo dice de la mejor manera: con un lenguaje claro, emocionado, directo y apto para recoger las redes cuando están cargadas. Esta es una poesía que da en el blanco. 

Santiago Sylvester

 

El balance de vida, exento de piedad y crudamente preciso que ha depositado Carlos Zurita en sus textos, significa un momento feliz en nuestra poesía, severamente ajada por la vaguedad y el falso sencillismo. Por su impecable oficio y su controlada intensidad emocional, sus poemas pertenecen al reservorio de la poesía argentina imprescindible.

Rodolfo Godino

 

En la quietud de la noche el poeta observa el rostro de Anita pensativa, mientras pasa bajo sus dedos el lomo de su gato Teo, y piensa la frase que necesita ahora su cuaderno siempre abierto. Sus epitafios, sobre seres que han muerto y sobre espectros que aún se mantienen vivos, entre ellos el propio autor, constituyen uno de los puntos más altos de la originalidad de la poesía de Carlos.

Alberto Tasso

A falta de otra cosa - Carlos Virgilio Zurita

$26.000
A falta de otra cosa - Carlos Virgilio Zurita $26.000

Este libro está escrito con sabiduría acumulada, son poemas que sólo se pueden escribir desde un tiempo vivido, meditado, usado con generosidad y recorrido con intensidad. Zurita lo sabe y lo dice de la mejor manera: con un lenguaje claro, emocionado, directo y apto para recoger las redes cuando están cargadas. Esta es una poesía que da en el blanco. 

Santiago Sylvester

 

El balance de vida, exento de piedad y crudamente preciso que ha depositado Carlos Zurita en sus textos, significa un momento feliz en nuestra poesía, severamente ajada por la vaguedad y el falso sencillismo. Por su impecable oficio y su controlada intensidad emocional, sus poemas pertenecen al reservorio de la poesía argentina imprescindible.

Rodolfo Godino

 

En la quietud de la noche el poeta observa el rostro de Anita pensativa, mientras pasa bajo sus dedos el lomo de su gato Teo, y piensa la frase que necesita ahora su cuaderno siempre abierto. Sus epitafios, sobre seres que han muerto y sobre espectros que aún se mantienen vivos, entre ellos el propio autor, constituyen uno de los puntos más altos de la originalidad de la poesía de Carlos.

Alberto Tasso