Con la compra de Cuentos completos y Tres guineas te llevás una de las 300 xilografías numeradas de un retrato de la gran Virginia de regalo.

Tres Guineas

Tres años es mucho tiempo para dejar una carta sin contestar, y la suya ha esperado una respuesta más tiempo aun. Yo tenía la esperanza de que se respondiera sola o de que otras personas la respondieran en mi lugar.
Pero ahí está, con su pregunta: “¿Cómo, en su opinión, podemos impedir la guerra?”, aún sin contestar. Es cierto que se me ocurrieron muchas respuestas, pero todas requerían explicación y las explicaciones llevan tiempo. En este caso, además, hay razones que hacen particularmente difícil evitar malentendidos. Se podría llenar una página entera con excusas y disculpas, confesiones de ineptitud, incompetencia, falta de conocimiento y experiencia, y todas serían ciertas.
Woolf se toma tres años para desmenuzar una pregunta que esconde una mirada fuertemente machista. Una guinea por cada ámbito (laboral, académico y familiar) donde se reproduce la inequidad entre hombres y mujeres, donde se consolida el techo de cristal, donde no existe la igualdad de oportunidades.
El gran ensayo feminista de Virginia.

Cuentos Completos

En Cuentos completos se reúnen relatos y cuentos escritos por Virginia Woolf. Autora también de novelas y con una vasta producción ensayística, la literatura de Virginia Woolf puede observarse pulida y prolija a través de sus cuentos y relatos breves, como en La sociedad: “Así comenzó todo. Éramos un grupo de seis o siete reunidas después del té. Algunas miraban hacia la sombrerera de enfrente, donde las plumas rojas y las pantuflas doradas seguían iluminadas en la vidriera; otras dejaban pasar el tiempo construyendo pequeñas torres de azúcar en el borde de la bandeja del té. Pasado un momento, según lo recuerdo, nos ubicamos alrededor del fuego y comenzamos, como de costumbre, a elogiar a los hombres. Qué fuertes, qué nobles, qué inteligentes, qué valientes, qué bellos eran; y cómo envidiábamos a aquellas que, por las buenas o por las malas, lograban unirse a uno de por vida. Hasta que Poll, que había permanecido en silencio hasta el momento, rompió a llorar. Poll, debo admitirlo, siempre ha sido algo extraña. Para empezar, su padre era un hombre extraño. Le dejó una fortuna en su testamento, pero con la condición de que leyera todos los libros de la biblioteca de Londres. Intentábamos consolarla lo mejor que podíamos, pero en el fondo sabíamos que era inútil.”

Cuentos Completos Tres Guineas Xilografía - Virginia Woolf

$2.350
Cuentos Completos Tres Guineas Xilografía - Virginia Woolf $2.350

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Tres Guineas

Tres años es mucho tiempo para dejar una carta sin contestar, y la suya ha esperado una respuesta más tiempo aun. Yo tenía la esperanza de que se respondiera sola o de que otras personas la respondieran en mi lugar.
Pero ahí está, con su pregunta: “¿Cómo, en su opinión, podemos impedir la guerra?”, aún sin contestar. Es cierto que se me ocurrieron muchas respuestas, pero todas requerían explicación y las explicaciones llevan tiempo. En este caso, además, hay razones que hacen particularmente difícil evitar malentendidos. Se podría llenar una página entera con excusas y disculpas, confesiones de ineptitud, incompetencia, falta de conocimiento y experiencia, y todas serían ciertas.
Woolf se toma tres años para desmenuzar una pregunta que esconde una mirada fuertemente machista. Una guinea por cada ámbito (laboral, académico y familiar) donde se reproduce la inequidad entre hombres y mujeres, donde se consolida el techo de cristal, donde no existe la igualdad de oportunidades.
El gran ensayo feminista de Virginia.

Cuentos Completos

En Cuentos completos se reúnen relatos y cuentos escritos por Virginia Woolf. Autora también de novelas y con una vasta producción ensayística, la literatura de Virginia Woolf puede observarse pulida y prolija a través de sus cuentos y relatos breves, como en La sociedad: “Así comenzó todo. Éramos un grupo de seis o siete reunidas después del té. Algunas miraban hacia la sombrerera de enfrente, donde las plumas rojas y las pantuflas doradas seguían iluminadas en la vidriera; otras dejaban pasar el tiempo construyendo pequeñas torres de azúcar en el borde de la bandeja del té. Pasado un momento, según lo recuerdo, nos ubicamos alrededor del fuego y comenzamos, como de costumbre, a elogiar a los hombres. Qué fuertes, qué nobles, qué inteligentes, qué valientes, qué bellos eran; y cómo envidiábamos a aquellas que, por las buenas o por las malas, lograban unirse a uno de por vida. Hasta que Poll, que había permanecido en silencio hasta el momento, rompió a llorar. Poll, debo admitirlo, siempre ha sido algo extraña. Para empezar, su padre era un hombre extraño. Le dejó una fortuna en su testamento, pero con la condición de que leyera todos los libros de la biblioteca de Londres. Intentábamos consolarla lo mejor que podíamos, pero en el fondo sabíamos que era inútil.”